El 5 de enero de 1425, nace en Valladolid el príncipe Enrique de Trastámara, tercer hijo del rey Juan II de Castilla y su esposa, la infanta María de Aragón y reina consorte de Castilla. Muerta su madre en 1445, el rey casará con su segunda esposa, Isabel de Portugal, y dará a Enrique dos medios hermanos que le acabarán disputando el trono toda su vida: el infante Alfonso, e Isabel.
Desde poco después de nacer, Enrique fue nombrado Príncipe de Asturias. Durante su niñez, su educación se vió muy influenciada por Álvaro de Luna, el valido de su padre.
A los 15 años, en 1440, Enrique contrae matrimonio con la infanta Blanca de Navarra. De este matrimonio no solo no tendrá descendencia, sino que acabaría siendo anulado por el papa Nicolás V, alegando que durante años, ni tan siquiera habían llegado a consumar el matrimonio. Comenzaría así una negra historia respecto a la vida privada del príncipe y futuro rey, que sería conocido por algunos, (como el cronista Palencia), como Enrique el Impotente.
En los años posteriores ocurrirían hechos relevantes en la vida del príncipe. En 1554 muere su padre, por lo que él es proclamado rey a los 29 años con el nombre de Enrique IV. Una de sus principales obsesiones como monarca siempre fue la unión con Portugal. Para ello trató de tener una cercana alianza con ellos, contrayendo matrimonio, por segunda, vez con Juana de Avis, infanta portuguesa.
El reinado se caracterizó por una notable falta de liderazgo, a la misma vez que existía un poder muy destacado de la nobleza castellana. Uno de los que más influencia acaparaba era Juan Pacheco, marqués de Villena, compañero inseparable del rey. El marqués y su hermano Pedro Girón, se consideraban piezas claves de la monarquía. Todo cambió con la entrada en la corte de Beltrán de la Cueva, que se convirtió en favorito del rey, desplazando a un segundo plano a Pacheco y los demás. Los conlictos de interés son tales que hasta se extiende el rumor de que Juana, la recién nacida hija de los reyes, no ha sido engendrada realmente por Enrique, sino por el propio Beltrán, lo que le otorga el apodo de Juana la Beltraneja.
En 1464, ante el descontento, se crea en Alcalá de Henares una Liga Nobiliaria, donde los nobles se juntan para reclamar al rey mayores privilegios y cotas de poder. De este modo buena parte de los nobles deslegitiman a la princesa Juana, y exigen que el sucesor sea Alfonso, el medio-hermano del rey. Finalmente algunos nobles acaban proclamando rey a Alfonso, con tan solo 11 años de edad, en un acto conocido como la Farsa de Ávila.
Estos conflictos de poder llevan a los partidarios y detractores del rey a una guerra de clanes nobiliarios que produce un profundo desgaste en la sociedad castellana. Las tropas de ambos bandos libran una dura batalla en Olmedo, en 1467, sin que exista un claro vencedor. El conflicto se extiende aun un año más, hasta que el infante Alfonso, un mero títere de Pacheco, muere en extrañas circunstancias. De este modo, algunos de los que proclamaron rey a Alfonso, dan su apoyo a la hermana, Isabel.
En 1468, Enrique IV y su media hermana Isabel se reunen para pactar, desoyendo a la nobleza, y sellan el Tratado de los Toros de Guisando, en Ávila. Desde este momento todos se comprometían en guardar lealtad al rey, a cambio de que Isabel fuera nombrada Princesa de Asturias, heredando así el trono en detrimento de Juana, hija del rey. A su vez el rey se guardaba el derecho de concertar el matrimonio para Isabel con quien él considerase.
A partir de entonces, con Beltrán fuera de la corte y con una Isabel que acepta su reinado, las aguas se calman para el rey. Pacheco vuelve a ser su hombre fuerte, pero poco a poco se van forjando nuevos intereses. Enrique cansado de las manipulaciones de Pacheco y de las infidelidades de su esposa, cae en una espiral de decadencia. Isabel, que considera que el rey ha violado los pactos de Guisando, obra en su interés y contrae matrimonio en secreto con Fernando, el príncipe heredero de Aragón. Esto traerá nuevos conflictos, numerosas traiciones y nobles que cambian de bando en varias ocasiones, contando la pareja de Isabel y Fernando (futuros Reyes Católicos) con muchos más apoyos.
Finalmente, muy desgastado y tras la muerte repentina de su principal valedor Pacheco el marqués de Villena, el rey Enrique IV fallece en Madrid el 11 de diciembre de 1474.
Isabel fue proclamada reina al día siguiente, pero el conflicto entre los 2 bandos no cesa, y da lugar a la guerra de sucesión entre Isabel I y Juana la Beltraneja, lo que se puede comparar como partidarios de aliarse con Aragón o con Portugal.
Enrique IV fue enterrado en el Real Monasterio de Guadalupe, en la provincia de Cáceres.
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jueves, 10 de enero de 2013
ENRIQUE IV de CASTILLA
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lunes, 28 de noviembre de 2011
JUANA I la Loca
Juana, la tercera hija de los Reyes Católicos, nació en Toledo el 6 de noviembre de 1479.
Desde pequeña, fue una niña formada y educada. Recibió una cuidada educación, muy marcada por una moral católica, donde tambien se formó en música o en lenguas latinas.
Juana era una joven atractiva, de rubios cabellos, que era pretendida por muchas casas reales europeas. Como era común, sus padres, convenieron su matrimonio, que finalmente fue con el heredero del Sacro Imperio Romano Germánico. El conocido como Felipe el Hermoso.
En agosto de 1496, la joven Juana partió desde Laredo en una gran flota marítima que la llevaría a tierras de Flandes. Se dice que desde el primer momento que vio a su prometido Felipe, se enamoró perdidamente de él. Se casó, obteniendo los títulos consortes de archiduquesa de Austria, duquesa de Borgoña y Brabante y condesa de Flandes. En los primeros años, tuvo a sus 3 primeros hijos: Leonor, Carlos (futuro emperador) e Isabel.
Juana tenía un carácter sobrio y católico que chocaba constantemente con la forma de vivir en la corte de Bruselas, mucho más opulenta, libertina y desinhibida. Se dice que Felipe tenía un carácter mujeriego y que engañaba a su mujer. Esto provocó que Juana sufriera de unos enfermizos ataques de celos que era conocidos tanto en la corte española como en la flamenca.
En los años siguientes, los hermanos y herederos de la Corona de Castilla, mueren sucesivamente, haciendo que Juana y Felipe tengan que trasladarse a Toledo en 1502, donde Juana jura como la heredera del reino. Los próximos tiempos serán convulsos para la pareja, pues mientras ésta da a luz en Madrid a su cuarto hijo Fernando, su marido pasaba largos meses en Flandes, lo que acuciaba aun más sus celos y obsesión por él.
El 26 de noviembre de 1504 muere la reina Isabel, por lo que Juana es nombrada Reina de Castilla. Antes de su definitivo traslado a España, tiene en Bruselas a su 5º hijo, la princesa María.
Tras su llegada, el poder del reino está muy disputado. Finalmente sellan un acuerdo, conocido como la Concordia de Villafáfila, a través del cual el rey viudo, Fernando de Aragón, se limitaría tan solo a gobernar su corona, abandonando la regencia de Castilla. A su vez, Felipe sería nombrado Rey de Castilla, con todos los poderes, en igualdad de condiciones que su esposa Juana. Por tanto, las Cortes reunidas en Valladolid nombraron como tal al Rey, Felipe I, en junio de 1506.
Pocos meses más tarde, Felipe, en una estancia en Burgos, cae muy enfermo tras beber una jarra de agua tras practicar deporte. Se cree que fue fruto de una conspiración, y que aquel agua estaba envenenada. Lo cierto es que murió días más tarde el 25 de septiembre del mismo año, con tan solo 28 años, dejando viuda a la reina.
Juana, que se encontraba aun encinta de su última hija Catalina, cayó en una profunda depresión. Ordenó una comitiva para cumplir con el último deseo de Felipe, ser enterrado en Granada. La caravana avanzaba a un paso muy lento, con una reina ausente de sus funciones, que no se separaba jamás del féretro de su difunto esposo.
Los nobles, cansados de lo que calificaron como estado de demencia de la reina, impulsaron a su padre, Ferando el Católico, a que asumiera nuevamente la regencia de Castilla. En 1509 por tanto, Juana I es apartada de sus funciones por su padre, y es encerrada en un palacio de Tordesillas, acusada de no estar en condiciones mentales para gobernar el reino.
En 1516 muere Fernando. En este momento, Juana hereda en su persona los poderes así mismo de Navarra y de toda la Corona de Aragón, siendo la primera monarca que asume en una sola persona, el poder único y legítimo de todos los territorios que serán conocidos como España.
No obstante, tal honor le sirve de poco, pues el poder no le es devuelto. El Cardenal Cisneros asume la regencia, en espera de la llegada del hijo de Juana y heredero el emperador Carlos, que menor de edad, aun se encontraba formandose en Flandes.
Con la llegada de Carlos, todo sigue igual. Juana sigue confinada en Tordesillas, con su hija pequeña. Cuando esta contrae matrimonio, la reina queda sola y abandonada. Muchas son las voces en las tierras castellanas, que hablan de que la reina no está en absoluto loca, sino que más bien todo se ha tratado de una estrategia orquestada primero por su padre y despues por su hijo y sus lugartenientes, para apartarla del poder de por vida.
Juana, que se quejó por escrito en numersosas ocasiones a su hijo el emperador de las lastimosas condiciones en las que la mantenían encarcelada, sin éxito alguno de ser complacida. El 12 de abril de 1555, la reina Juana I, muere a los 75 años en su cautiverio de Tordesillas.
Juana I, la que fue popularmente llamada Juana la Loca, es uno de los personajes más inspiradores del romanticismo en España. Fue apartada de sus poderes por considerarsela demente, lo que probablemente solo fue un estado de desesperación y depresión causado por sus ataques de celos y la posterior pérdida trágica del gran amor de su vida, Felipe el Hermoso.
Desde pequeña, fue una niña formada y educada. Recibió una cuidada educación, muy marcada por una moral católica, donde tambien se formó en música o en lenguas latinas.
Juana era una joven atractiva, de rubios cabellos, que era pretendida por muchas casas reales europeas. Como era común, sus padres, convenieron su matrimonio, que finalmente fue con el heredero del Sacro Imperio Romano Germánico. El conocido como Felipe el Hermoso.
En agosto de 1496, la joven Juana partió desde Laredo en una gran flota marítima que la llevaría a tierras de Flandes. Se dice que desde el primer momento que vio a su prometido Felipe, se enamoró perdidamente de él. Se casó, obteniendo los títulos consortes de archiduquesa de Austria, duquesa de Borgoña y Brabante y condesa de Flandes. En los primeros años, tuvo a sus 3 primeros hijos: Leonor, Carlos (futuro emperador) e Isabel.
Juana tenía un carácter sobrio y católico que chocaba constantemente con la forma de vivir en la corte de Bruselas, mucho más opulenta, libertina y desinhibida. Se dice que Felipe tenía un carácter mujeriego y que engañaba a su mujer. Esto provocó que Juana sufriera de unos enfermizos ataques de celos que era conocidos tanto en la corte española como en la flamenca.
En los años siguientes, los hermanos y herederos de la Corona de Castilla, mueren sucesivamente, haciendo que Juana y Felipe tengan que trasladarse a Toledo en 1502, donde Juana jura como la heredera del reino. Los próximos tiempos serán convulsos para la pareja, pues mientras ésta da a luz en Madrid a su cuarto hijo Fernando, su marido pasaba largos meses en Flandes, lo que acuciaba aun más sus celos y obsesión por él.
El 26 de noviembre de 1504 muere la reina Isabel, por lo que Juana es nombrada Reina de Castilla. Antes de su definitivo traslado a España, tiene en Bruselas a su 5º hijo, la princesa María.
Tras su llegada, el poder del reino está muy disputado. Finalmente sellan un acuerdo, conocido como la Concordia de Villafáfila, a través del cual el rey viudo, Fernando de Aragón, se limitaría tan solo a gobernar su corona, abandonando la regencia de Castilla. A su vez, Felipe sería nombrado Rey de Castilla, con todos los poderes, en igualdad de condiciones que su esposa Juana. Por tanto, las Cortes reunidas en Valladolid nombraron como tal al Rey, Felipe I, en junio de 1506.
Pocos meses más tarde, Felipe, en una estancia en Burgos, cae muy enfermo tras beber una jarra de agua tras practicar deporte. Se cree que fue fruto de una conspiración, y que aquel agua estaba envenenada. Lo cierto es que murió días más tarde el 25 de septiembre del mismo año, con tan solo 28 años, dejando viuda a la reina.
Juana, que se encontraba aun encinta de su última hija Catalina, cayó en una profunda depresión. Ordenó una comitiva para cumplir con el último deseo de Felipe, ser enterrado en Granada. La caravana avanzaba a un paso muy lento, con una reina ausente de sus funciones, que no se separaba jamás del féretro de su difunto esposo.
Los nobles, cansados de lo que calificaron como estado de demencia de la reina, impulsaron a su padre, Ferando el Católico, a que asumiera nuevamente la regencia de Castilla. En 1509 por tanto, Juana I es apartada de sus funciones por su padre, y es encerrada en un palacio de Tordesillas, acusada de no estar en condiciones mentales para gobernar el reino.
En 1516 muere Fernando. En este momento, Juana hereda en su persona los poderes así mismo de Navarra y de toda la Corona de Aragón, siendo la primera monarca que asume en una sola persona, el poder único y legítimo de todos los territorios que serán conocidos como España.
No obstante, tal honor le sirve de poco, pues el poder no le es devuelto. El Cardenal Cisneros asume la regencia, en espera de la llegada del hijo de Juana y heredero el emperador Carlos, que menor de edad, aun se encontraba formandose en Flandes.
Con la llegada de Carlos, todo sigue igual. Juana sigue confinada en Tordesillas, con su hija pequeña. Cuando esta contrae matrimonio, la reina queda sola y abandonada. Muchas son las voces en las tierras castellanas, que hablan de que la reina no está en absoluto loca, sino que más bien todo se ha tratado de una estrategia orquestada primero por su padre y despues por su hijo y sus lugartenientes, para apartarla del poder de por vida.
Juana, que se quejó por escrito en numersosas ocasiones a su hijo el emperador de las lastimosas condiciones en las que la mantenían encarcelada, sin éxito alguno de ser complacida. El 12 de abril de 1555, la reina Juana I, muere a los 75 años en su cautiverio de Tordesillas.
Juana I, la que fue popularmente llamada Juana la Loca, es uno de los personajes más inspiradores del romanticismo en España. Fue apartada de sus poderes por considerarsela demente, lo que probablemente solo fue un estado de desesperación y depresión causado por sus ataques de celos y la posterior pérdida trágica del gran amor de su vida, Felipe el Hermoso.
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lunes, 29 de noviembre de 2010
REYES CATÓLICOS: El nacimiento de España
El 19 de octubre de 1469, contraen matrimonio en el Palacio del Vivero de Valladolid, la reina Isabel I de Castilla y el rey Fernando II de Aragón. No obstante, en aquel momento ambos eran aun príncipes. En 1474, cuando muere el rey Enrique IV de Castilla, se inicia una guerra civil sucesoria. Se enfrentan en ella los partidarios de que la reina sea Isabel (hermana del difunto rey) y que haya una unión dinástica con Aragón, y por otro lado los partidarios de que la reina sea Juana la Beltraneja, que casada con el heredero de Portugal, crearía otra unión dinástica. Se decía de Juana que era hija ilegítima del rey (de ahi su apodo de Beltraneja), y por ello Isabel tuvo un mayor apoyo que la legitimó como reina.
En 1475 se firmó el tratado conocido como Concordia de Segovia, por el cual se delimitan los poderes de los reyes. Este tratado puede ser considerado el germen donde "nace" España. Se establece que tanto Isabel como Fernando son reyes de las dos coronas y el nombre de ambos figurará en todo documento oficial, el sello real sería uno solo con las armas de ambas coronas, y las monedas acuñadas tendrían el rostro de los 2. Así, pese a que los diferentes reinos seguían manteniendo fueros y autoridades propias, ambos eran soberanos de Castilla y Aragón. Desde esta época empiezan a escucharse la leyenda, de los reyes "de las Españas".
Este reinado está marcado por el gran expansionismo que supuso. En 1484 comienza la campaña mas importante de este periodo, la conquista de Granada. Primero empieza por el oeste, despues por el este, hasta que finalmente, acorralados los nazarís, sucumben en 1492, y Boabdil entrega la plaza a los reyes españoles. Posteriormente hubieron otras importantes conquistas, como las de las Islas Canarias, Melilla y otras numerosas plazas del norte de África.
En 1492, tiene lugar tambien otra de las grandes gestas de la historia española: el descubrimiento de América. Cristobal Colón ofrecio a los Reyes Católicos, un plan para trazar una nueva ruta marítima a la India. Estos, financian la expedición con tal de asegurar una ruta propia para la corona, y finalmente las 3 carabelas que partieron del puerto de Palos, arriban al archipiélago de las Bahamas del 12 de octubre de ese año.
La unión castellano-aragonesa era la gran potencia de la época. Castilla tenía una potente agricultura, materias primas y una gran industria lanar. Aragón por su parte tenía una gran influencia en el Mediterráneo, pues aparte de la parte actualmente española, estaban incluidos tambien los reinos de Nápoles y Sicilia, tal como se puede ver en el escudo de la época.
El título de "Reyes Católicos" les fue concedido por el papa valenciano Alejandro VI (de los Borgia) por su labor cristianizadora, y fue en estos años en los que se formó el temido Tribunal de la Inquisición en España. Fernando siempre estuvo muy implicado en los asuntos papales. España dominaba buena parte de Italia y ejercia un gran control e influencia sobre Roma y sus estados.
En 1504, la reina Isabel muere por un cáncer de útero a la edad de 53 años. Se abre así un conflictivo periodo de 2 años en el que el poder es compartido por 3 reyes: Fernando II, su hija heredera Juana I la loca, y el marido de esta, Felipe I el hermoso. A los 2 años de reinado, Felipe muere súbitamente. Juana, enloquecida, es recluida para siempre en un monasterio de Tordesillas. Por tanto, Fernando II, vuelve a tomar las riendas, esta vez como regente.
Durante esta regencia, compartida con el Cardenal Cisneros, aún se escribieron importantes capítulos, como la conquista del Reino de Navarra en 1512. Fernando se volvió a casar, en 1505 con una sobrina del rey francés, Germana de Foix.
Finalmente, en 1516 muere Fernando, pasando todos los poderes de la Corona de Aragón a la reina Juana, por lo que todos los poderes de los reinos que conformarían España, quedan definitivamente unidos en el poder de una única persona.
Los restos de los Reyes Católicos se encuentran hoy día enterrados en la capilla real de la Catedral de Granada, junto a los de Felipe y Juana.
Escudo de los Reyes Católicos, con el Aguila de San Juan, el yugo y las flechas.
En el 2º se observan todos los reinos de la corona española de entonces: Castilla, León, Aragón, Sicilia, Granada, Navarra y Nápoles.
En 1475 se firmó el tratado conocido como Concordia de Segovia, por el cual se delimitan los poderes de los reyes. Este tratado puede ser considerado el germen donde "nace" España. Se establece que tanto Isabel como Fernando son reyes de las dos coronas y el nombre de ambos figurará en todo documento oficial, el sello real sería uno solo con las armas de ambas coronas, y las monedas acuñadas tendrían el rostro de los 2. Así, pese a que los diferentes reinos seguían manteniendo fueros y autoridades propias, ambos eran soberanos de Castilla y Aragón. Desde esta época empiezan a escucharse la leyenda, de los reyes "de las Españas".
Este reinado está marcado por el gran expansionismo que supuso. En 1484 comienza la campaña mas importante de este periodo, la conquista de Granada. Primero empieza por el oeste, despues por el este, hasta que finalmente, acorralados los nazarís, sucumben en 1492, y Boabdil entrega la plaza a los reyes españoles. Posteriormente hubieron otras importantes conquistas, como las de las Islas Canarias, Melilla y otras numerosas plazas del norte de África.
En 1492, tiene lugar tambien otra de las grandes gestas de la historia española: el descubrimiento de América. Cristobal Colón ofrecio a los Reyes Católicos, un plan para trazar una nueva ruta marítima a la India. Estos, financian la expedición con tal de asegurar una ruta propia para la corona, y finalmente las 3 carabelas que partieron del puerto de Palos, arriban al archipiélago de las Bahamas del 12 de octubre de ese año.
La unión castellano-aragonesa era la gran potencia de la época. Castilla tenía una potente agricultura, materias primas y una gran industria lanar. Aragón por su parte tenía una gran influencia en el Mediterráneo, pues aparte de la parte actualmente española, estaban incluidos tambien los reinos de Nápoles y Sicilia, tal como se puede ver en el escudo de la época.
El título de "Reyes Católicos" les fue concedido por el papa valenciano Alejandro VI (de los Borgia) por su labor cristianizadora, y fue en estos años en los que se formó el temido Tribunal de la Inquisición en España. Fernando siempre estuvo muy implicado en los asuntos papales. España dominaba buena parte de Italia y ejercia un gran control e influencia sobre Roma y sus estados.
En 1504, la reina Isabel muere por un cáncer de útero a la edad de 53 años. Se abre así un conflictivo periodo de 2 años en el que el poder es compartido por 3 reyes: Fernando II, su hija heredera Juana I la loca, y el marido de esta, Felipe I el hermoso. A los 2 años de reinado, Felipe muere súbitamente. Juana, enloquecida, es recluida para siempre en un monasterio de Tordesillas. Por tanto, Fernando II, vuelve a tomar las riendas, esta vez como regente.
Durante esta regencia, compartida con el Cardenal Cisneros, aún se escribieron importantes capítulos, como la conquista del Reino de Navarra en 1512. Fernando se volvió a casar, en 1505 con una sobrina del rey francés, Germana de Foix.
Finalmente, en 1516 muere Fernando, pasando todos los poderes de la Corona de Aragón a la reina Juana, por lo que todos los poderes de los reinos que conformarían España, quedan definitivamente unidos en el poder de una única persona.
Los restos de los Reyes Católicos se encuentran hoy día enterrados en la capilla real de la Catedral de Granada, junto a los de Felipe y Juana.
Escudo de los Reyes Católicos, con el Aguila de San Juan, el yugo y las flechas.
En el 2º se observan todos los reinos de la corona española de entonces: Castilla, León, Aragón, Sicilia, Granada, Navarra y Nápoles.
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